Cómo vestirte para esquiar sin pasar frío ni sudar como en un sauna
Esquiar no es estar quieto en el frío. Es alternar esfuerzo físico (sudas) con esperas en el telesilla (te congelas). Un abrigo grueso de una sola pieza no gestiona bien esa variación. El sistema de capas, sí.
La capa base: la más importante y la más olvidada
Va pegada a la piel. Su función es sacar la humedad del sudor hacia fuera para que no te quedes mojado y con frío. Tiene que ser de lana merina o de algún sintético técnico. Nunca de algodón. El algodón empapa, se queda frío y no suelta la humedad. Es lo peor que puedes ponerte debajo.
La capa media: calor
Un forro polar, un plumón ligero o un softshell. Retiene el calor. En días suaves puedes prescindir de ella o usar algo muy fino.
La capa exterior: protección
Cortavientos, impermeable, transpirable. Que tenga membrana (Gore-Tex o similar) y costuras selladas. Sin eso, en cuanto cae nieve o lluvia, te cala.
Los detalles que marcan la diferencia
- Calcetines específicos de esquí. De lana o sintético técnico. Nunca dobles: generan rozaduras en la bota.
- Buff o cuello. El cuello es una de las zonas donde más calor se pierde.
- Guantes impermeables, no solo «abrigados». Manos mojadas son manos congeladas.