Calentar antes de esquiar: cinco minutos que evitan semanas de lesión
A nadie le apetece hacer estiramientos cuando tiene las botas puestas y las ganas encima. Pero el esquí somete a las rodillas, caderas y espalda a esfuerzos considerables, y un músculo frío no responde igual que uno caliente. Cinco minutos son suficientes.
Lo que trabajamos antes de bajar
No hace falta nada complicado. Con esto es suficiente:
- Rodillas: flexiones suaves con los esquís puestos, como si fueras a sentarte. Diez repeticiones lentas.
- Caderas: rotaciones de cadera en círculo, en ambos sentidos. Sueltan mucho la zona lumbar.
- Tobillos: flexiona hacia adelante dentro de la bota, empujando la lengüeta. Nótalo. Es la misma presión que quieres sentir al esquiar.
- Cuello y hombros: rotaciones lentas. La tensión del viaje y el frío se acumulan ahí.
No estires en frío
Ojo con esto: los estiramientos estáticos largos (mantener la posición 30-60 segundos) en frío pueden ser contraproducentes. Lo que funciona antes de esquiar es el calentamiento dinámico: movimientos controlados y repetitivos que activen la circulación. Los estiramientos estáticos, mejor al terminar.
Los primeros descensos, suaves
El calentamiento no acaba fuera de la pista. Las dos o tres primeras bajadas deberían ser a ritmo tranquilo, dejando que el cuerpo se acostumbre. Luego, a lo que venga.