El canto del esquí: esa cosa que nunca ves pero que lo controla todo
Si hubiera que elegir un único concepto para resumir el esquí técnico, sería el canto. Sin entender qué hace el canto, todo lo demás —el paralelo, el carving, el viraje corto— queda flotando en el aire.
Qué es el canto
El esquí tiene dos bordes metálicos afilados, uno en cada lado longitudinal. El canto interior es el que queda hacia el otro esquí. El canto exterior es el que queda hacia fuera. Cuando el esquí está completamente plano sobre la nieve, ninguno de los dos canta. Cuando inclinas el esquí lateralmente, uno de los dos bordes se hunde en la nieve: eso es cantar.
Qué hace exactamente
Un canto que entra en la nieve crea una línea de resistencia lateral. El esquí no puede deslizarse hacia los lados porque el canto se lo impide. Esa resistencia es la que genera la curva: en vez de deslizarte en línea recta, el esquí sigue el arco que dibuja el canto sobre la nieve.
Cuanto más cantes (más inclines el esquí), más agresiva es la toma y más cerrada la curva. En pista helada, la precisión del canteo marca la diferencia entre controlar o no controlar.
Cómo se consigue
La inclinación del canto viene de la rodilla y la cadera. No se dobla el tobillo hacia un lado: se empuja la rodilla hacia dentro de la curva. Eso es lo que se llama angulación. En los niveles avanzados, la diferencia entre un viraje bueno y uno malo se mide en milímetros de canto.
El error más común
Esquiar demasiado plano. Cuando los cantos no están bien puestos, los esquís derrapa en vez de girar. En nieve blanda se disimula; en nieve dura o helada no hay escapatoria. Si tus esquís derrapan mucho hacia fuera en cada curva, la respuesta casi siempre está en el canteo.