El paralelo: cuándo llega y por qué no puedes forzarlo
Uno de los momentos que más nos gusta vivir en clase es cuando un alumno encadena sus primeros paralelos de verdad. Se nota que algo hace clic. Pero ese momento tiene una condición: llegar a él por el camino correcto.
Qué es exactamente el viraje paralelo
Los esquís se mantienen en paralelo durante todo el giro: inicio, conducción y finalización. No hay apertura de cuña en ningún momento. La dirección se controla mediante la transferencia de peso al esquí exterior de la curva, la angulación de la cadera y la rodilla, y el clavado del bastón para marcar el cambio de giro.
Por qué no se puede saltar la cuña
El esquiador que intenta hacer paralelo sin pasar bien por la cuña y el viraje fundamental normalmente consigue una cosa: hacer cuña con vergüenza. Es decir, intenta juntar los esquís pero sin el control técnico necesario, con lo que termina en una posición intermedia que no es cuña ni es paralelo, y que no funciona bien en ningún sentido.
La cuña no es una etapa que se supera y se olvida. Es la base sobre la que se construye el paralelo. El esquí exterior, la presión, el inicio del giro: todo eso viene de ahí.
Cuándo llega
No hay un número de horas mágico. Depende de la frecuencia, la calidad de la práctica y si has trabajado bien los pasos previos. Lo que sí es cierto: quien pasa bien por el viraje fundamental llega al paralelo mucho antes de lo que espera. Quien lo salta, tarda mucho más.