Técnica

La flexión-extensión: el motor silencioso de cada giro

27 May 2026 · Por el equipo ESOES
La flexión-extensión: el motor silencioso de cada giro

Puedes aprender a hacer paralelo sin entender la flexión-extensión. Lo que no puedes hacer es encadenar giros con ritmo, soltura y control sin ella. Es el motor invisible que conecta una curva con la siguiente.

En qué consiste

Al final de cada giro, el esquiador está en flexión: rodillas y caderas dobladas, cuerpo bajo. Para iniciar el siguiente giro, se extiende hacia arriba y hacia la línea de máxima pendiente. Esa extensión descarga momentáneamente los esquís —aligera la presión sobre la nieve— y es ese instante de alivio el que permite cambiar de dirección con facilidad. Luego vuelve la flexión durante la conducción de la curva, que es cuando los esquís trabajan de verdad.

Por qué importa tanto

Sin extensión, intentar cambiar de dirección es como intentar girar un coche con las ruedas clavadas en el barro. Con extensión, los esquís flotan un instante y el cambio de lado es natural y fluido.

En el viraje corto, esto se vuelve crítico: la cadencia de flexión-extensión es la que da el ritmo al descenso. Los esquiadores avanzados que bajan con un ritmo casi musical lo que están haciendo es encadenar esos impulsos verticales de forma constante.

Cómo entrenarlo

El ejercicio más útil es bajar por una pendiente suave haciendo movimientos exagerados de arriba abajo sin preocuparte de la dirección. Siente cómo al subir los esquís se alivian y al bajar vuelven a cargar. Una vez que esa sensación está clara, empieza a añadir el giro en el momento de la extensión.

Si tus giros suenan a «plof, plof» en vez de fluir, casi siempre el problema está aquí.