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Cómo abrochar las botas de esquí: el orden importa

24 de junio de 2026 · Por el equipo ESOES
Cómo abrochar las botas de esquí: el orden importa

Hemos hablado ya de cómo elegir bien las botas, pero elegirlas bien es solo la mitad del trabajo. La otra mitad se juega cada mañana, en el momento de abrochar las hebillas. Y ahí vemos el mismo error una y otra vez: la gente aprieta la hebilla de arriba a tope, como si más apretado fuera siempre mejor, y dos bajadas después tiene los dedos de los pies dormidos.

El orden correcto

Se abrocha de abajo hacia arriba. Primero la hebilla del pie o empeine, ajustada de forma firme pero sin dolor: tiene que sujetar el talón en su sitio sin cortar la circulación. Después la de la caña baja, y por último la superior, la que rodea la pantorrilla. Esta última es la que da soporte para transmitir presión hacia adelante, y es la que más gente aprieta en exceso pensando que así controlará mejor el esquí.

Lo que hay que sentir

La bota tiene que sujetar el pie sin que este se mueva dentro, pero los dedos deben poder moverse ligeramente. Si al cabo de un rato notas hormigueo, frío intenso o pérdida de sensibilidad en los dedos, la bota está demasiado apretada: para, afloja un punto y sigue. Perder la circulación no mejora el control, lo empeora, porque un pie dormido no transmite ninguna sensación de lo que hace el esquí.

El power strap, el detalle que casi nadie usa bien

La cincha de velcro que rodea la parte superior de la bota, por encima de la última hebilla, no es decorativa. Apretada correctamente añade soporte para la flexión hacia adelante sin necesidad de forzar la hebilla metálica. Muchos esquiadores la llevan floja o directamente no la usan, y luego compensan apretando de más la hebilla superior. Es al revés: aprieta bien el power strap y la hebilla puede ir más suelta.

Ajustar durante el día

El pie cambia a lo largo de la jornada: se hincha un poco con el esfuerzo y el calor, y el forro interior de la bota cede ligeramente con el uso. Es normal tener que aflojar un punto la hebilla superior a media mañana si notas presión excesiva, o apretar un poco si el forro ha cedido y la bota se ha quedado floja. Para caminar hasta el telesilla o en la terraza, afloja las hebillas: caminar con las botas al máximo de ajuste castiga tobillo y gemelo sin necesidad.