Protección solar en la nieve: por qué te quemas con frío
Ya hablamos de la importancia de las gafas para proteger los ojos de la radiación UV en la nieve. Pero hay otra parte del cuerpo que se lleva casi el mismo castigo y que mucha gente descuida por completo: la piel de la cara. Cada temporada vemos a esquiadores que bajan protegidos con gafas y casco pero sin una gota de crema solar, y terminan el fin de semana con la cara roja como un tomate.
El motivo es el mismo que con los ojos: la nieve refleja hasta el 80% de la radiación ultravioleta que le llega. A eso hay que sumarle la altitud. Por cada 1.000 metros que subes, la intensidad UV aumenta aproximadamente un 10%. En una estación a 2.000 o 2.500 metros estás recibiendo mucha más radiación de la que recibirías al nivel del mar en un día igual de despejado.
El error de pensar que el frío te protege
El frío no filtra la radiación ultravioleta. Puedes tener la sensación térmica de estar bien protegido con el buff, el gorro y el casco, y aun así quemarte en las zonas de piel expuesta: nariz, pómulos, labios y el contorno de los ojos que las gafas no cubren. Y como en la nieve el reflejo llega también desde abajo, te quemas en sitios que en la playa casi nunca te tocaría el sol, como debajo de la barbilla.
Qué crema usar y cómo aplicarla
- Factor 30 como mínimo, mejor 50 en días de mucho sol o en glaciares.
- Resistente al agua y al sudor. El esfuerzo físico y la nieve derretida por el calor corporal la eliminan rápido si no lo es.
- Reaplícala cada dos o tres horas, especialmente después de comer o de quitarte el buff.
- No olvides los labios. Un protector labial con SPF evita las grietas y quemaduras que tanto duelen los días siguientes.
Los días nublados no son un descanso
Igual que pasa con los ojos, las nubes no detienen la radiación UV: solo filtran parte de la luz visible. Puedes pasar un día entero sin ver el sol directamente y aun así volver a casa quemado. Aplícate la crema siempre, sea cual sea el parte meteorológico, y repite la operación al día siguiente aunque el cielo esté igual de gris.